«Para comerte mejor»,de caníbales en el apocalipsis y vampiros tropicales


¿Qué tienen que ver zombis deprimidos con profetas indigentes, caníbales en el apocalipsis y vampiros tropicales?

Eso me preguntaba mientras leía Para comerte mejor de Giovanna Rivero, una de las autoras bolivianas más destacadas actualmente. La colección está conformada por doce relatos que en una lectura superficial no parecerían tener un hilo conductor muy claro. No hay homogeneidad en los espacios ni en los tiempos narrativos; algunos relatos se desarrollan en zonas rurales, otros en las periferias de la ciudad, en la selva de un futuro distópico, en un escenario postapocalíptico, o bien, en el Bronx. Las temáticas y los personajes son muy diferentes entre un cuento y otro, y no diría que todos los relatos pertenecen al mismo género pues oscilan entre lo fantástico y la ciencia ficción, aunque en todos ellos se pueden encontrar elementos góticos. Entonces, ¿qué tienen que ver zombis deprimidos con profetas indigentes, caníbales en el apocalipsis y vampiros tropicales? Para responder la pregunta creo que lo mejor sería ir de lo general a lo particular. Así que primero lo primero: el género.

La obra de Giovanna Rivero se ha incluido en el llamado gótico latinoamericano, particularmente el gótico andino. Como parte del ciclo de lectura virtual “Narradoras de lo ominoso”, curado y facilitado por @melissa.ordh, fue invitada Claudia Amador, autora de Altasangre, a dar una masterclass interesantísima sobre el gótico situado. Sabiendo que estaba por escribir esta reseña, aproveché para tomar notas durante la sesión y algo que me gustaría rescatar de la presentación de Amador es el gótico como campo semántico donde se articula lo prohibido y como una estética móvil y profundamente política. En varias entrevistas Rivero ha expresado que prefiere la libertad de escribir y leer sin etiquetas, sin limitar la lectura ni la imaginación, aunque concuerda con que su obra tiene elementos propios de lo gótico. Incluso en el cuento “Pasó como un espíritu” parece burlarse de las influencias literarias que ineludiblemente se filtran en su narrativa:  

Despierto en la madrugada. Todavía el fantasma de la becqueriana luna flota en el cielo gótico. Me río despacito de mis barrocadas. No sé cómo estar realmente desnuda, sin ese lenguaje viejo que se aferra a la mente. Pienso en un poema cuántico, digo “mentira lunar” y ya no sé dónde termina la vulgaridad y dónde comienza lo importante. Lo cursi es siempre hermoso. La soledad del valle no es suficiente. Todo, todo está lleno de fantasmas. (Rivero, 2023, p.112)

Ahora bien, en los relatos de Para comerte mejor está muy presente el lenguaje de lo ominoso, rasgo importante del gótico. Las descripciones de lo cotidiano se tornan desagradables y aportan una estética grotesca a la narración. De manera que los molinos de carne pasan a ser “máquinas brutales que convertían la carne en una rojiza masa informe y luego en chorizo”, y las alcantarillas: “fauces de concreto”, por mencionar algunos ejemplos. Los relatos a su vez se desarrollan en atmósferas inquietantes y espacios liminales. Los escenarios no tienden a ser oscuros y cerrados como los castillos de las novelas góticas de los siglos XVIII y XIX, sino que los Andes, el trópico y la ciudad en los tiempos insólitos en que Rivero sitúa los relatos, se vuelven igual de claustrofóbicos. Asimismo, los personajes son seres marginados, enfermos, suicidas, sujetos incómodos y monstruosos que de cierta manera reflejan la sociedad que habitan.

El título parece sugerir una conexión con los cuentos de hadas. Una se podría imaginar que se trata de un ejercicio de adaptación, o bien, que hay un alto grado de intertextualidad con los cuentos clásicos. Aunque sí hay influencia de estos, como el guiño que se hace en “Humo” a “Caperucita roja”, o en “La piedra y la flauta” a “El flautista de Hamelín”, la conexión responde más bien a la doble lectura de los cuentos de hadas donde la ambigüedad da lugar a lo siniestro. En este caso, el título del libro revela la intención de querer trastocar la realidad para llevarla hasta el límite, para adentrar al lector a las “fauces de concreto” donde se diluyen las fronteras entre el deseo y el terror. Volviendo a la pregunta inicial, yo diría que todos estos personajes peculiares no tienen mucho en común de manera aislada, pero en Para comerte mejor representan a “los otros” que incomodan porque reflejan una realidad que preferiría quedarse oculta y que la narrativa de Giovanna Rivero propone desvelar.

Me gustaría detenerme brevemente en “Kè Fènwa” (corazón oscuro en creole), relato que nos traslada a un Haití postapocalíptico donde, tras un terremoto que sacude y deja el país en ruinas, los restaveks[1] encuentran la libertad a medias y una mujer desorientada lucha contra un hambre caníbal. La narradora es acompañada por uno de los restavek quien la protege mientras le ayuda a buscar cuerpos de los que pueda alimentarse y trata de hacerla recordar aquello que le fue arrebatado en un extraño ritual en el que participa el dictador Baby Doc. En este relato Giovanna Rivero confronta la catástrofe del terremoto del 2010 con un futuro postapocalíptico que quizás no está tan alejado de la realidad.

En “Yucu” por otro lado, un viejo vampiro migrante establecido en el departamento del Beni en Bolivia, Duke Maldova (o señor Duque como lo conocen en el pueblo), confiesa un crimen mientras el pueblo rodea su casa para lincharlo. En el relato no pasa desapercibido el contraste entre el personaje con la figura del vampiro clásico. Duke es un hombre más bien simpático con momentos nostálgicos, piensa en su tarea como testigo a través de los siglos y en la filosofía que posee el coto relleno.

Para comerte mejor es una lectura muy sugestiva que en definitiva exige de la participación del lector. Si bien disfruté mucho de las descripciones y el lenguaje que emplea Giovanna Rivero, no fue una lectura sencilla pues no revela nada llanamente, sino que se apoya mucho de la sugerencia y de la habilidad interpretativa del lector a quien reta a “bajar a donde nadie más se atreve”.


[1] Niños de familias en situación de pobreza extrema enviados a trabajar en casas de familias ricas.

Rivero, G. (2023) Para comerte mejor. Chile: Ediciones Imbunche.


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