Al hablar de las grandes obras de la ciencia ficción pareciera que se trata de un género dominado por autores hombres europeos y estadounidenses. Tan sólo haciendo una búsqueda rápida en la entrada que se le dedica en Wikipedia, me encontré con que se mencionan alrededor de 80 escritores y editores hombres y únicamente cinco mujeres, una diferencia desorbitante que no refleja la realidad, ya que las mujeres han tenido un papel crucial en el desarrollo del género no sólo como lectoras, sino también como escritoras, editoras y críticas.
Cabe recalcar además que, si bien la ciencia ficción se consolidó con las llamadas pulp magazines estadounidenses de inicios y mediados del siglo XX, no es un género exclusivo de la literatura de este país, sino que hay una producción muy basta en muchas otras latitudes.

En 2018 Lisa Yaszek, académica estadounidense especializada en ciencia ficción, publicó la antología The Future is Female! la cual fue traducida al español por el colectivo de traductoras Falsos Amigos y publicada por la editorial Almadía en tres volúmenes: Mundos alternos (2022), Retro futurismos (2023) y Futuros distópicos (2024). La antología reúne veinticinco relatos de autoras estadounidenses pertenecientes a tres generaciones que cultivaron el género y cuyas contribuciones fueron indispensables para su desarrollo temprano y para las producciones literarias actuales.
Yaszek argumenta que la historia de las mujeres en el campo de la ciencia ficción se ha visto opacada principalmente por tres suposiciones. Por una parte, se ha creído que fueron pocas quienes participaron en este después de Mary Shelley cuya novela Frankenstein es uno de los textos fundacionales; por otra, que antes de la década de los setenta, con la llegada de la Nueva Ola, las pocas autoras que escribían ciencia ficción publicaban con nombres masculinos; y, por último, que seguían el ejemplo de sus contemporáneos celebrando la ciencia y la tecnología para reforzar nuestro entendimiento de estas y de la sociedad, y no para transformarlo (Yaszek, 2022, págs. 12,13)
Lo cierto es que cerca de trescientas autoras publicaron en las principales revistas de ciencia ficción estadounidenses entre las décadas de 1920 y 1960, la mayoría utilizando sus nombres propios o ligeras variaciones de ellos. Yaszek menciona además tres contribuciones importantes de las autoras para el género: 1) la priorización del desarrollo de personajes complejos, 2) el replanteamiento de las relaciones entre seres humanos y alienígenas que derivó en la exploración de temas como sexismo, racismo, ambientalismo, colonialismo y capitalismo, y 3) el replanteamiento de las relaciones entre hombre y mujer (2022, págs. 19, 20). Fueron ellas las pioneras en la creación de una taxonomía de las tramas de la ciencia ficción, desafiaron la idea del alienígena como monstruo y el rechazo que sentía el ser humano ante este, exploraron el cambio de perspectiva al asumir el punto de vista de los alienígenas, replantearon los roles de género en las y los protagonistas héroes y exploraron las posibilidades de la ciencia ficción desde el hogar.
Aunque en la edición en inglés los relatos se presentan en el orden cronológico de su publicación, la edición en español requirió que se dividiera en tres entregas, por lo que el colectivo de traductoras Falsos Amigos hizo una selección atendiendo más bien a la temática de los relatos y no necesariamente a la “era” de la ciencia ficción a la que pertenecen[1]. Así pues, en Mundos alternos, la primera entrega de la serie, se reúnen siete relatos que versan sobre “ucronías, universos paralelos y puntos del espacio-tiempo donde el multiverso converge” (Colectivo Falsos Amigos, 2022, pág. 7). En Retro futurismos se reúnen otros diez cuentos que atienden a la estética que le da el nombre al volumen, la cual “se caracteriza por la exploración de las tensiones entre el futuro y el pasado y los retratos del futuro que se hicieron en el pasado” (Colectivo Falsos Amigos, 2023, pág. 7). Y en el tercer tomo, Futuros distópicos, se reúnen ocho distopías.

Si tuviera que elegir sólo uno de los volúmenes de la edición en español, creo que me iría por Futuros distópicos, pues es en este que se encuentran los relatos que más disfruté por su carácter transgresor. Por mencionar algunos están “El milagro del lirio” de Clare Winger Harris publicado originalmente en 1928. El relato se construye como entradas de diario de tres personajes separados por varios milenios que registran cómo fue que, así como los humanos sucedieron a los dinosaurios como la “especie dominante” del planeta, los insectos empiezan a ser una amenaza al grado de casi extinguir al hombre y dar lugar a una nueva era. El relato cuestiona el sistema económico del siglo XX, el abuso de los recursos y el cruel deseo de dominio y conquista del “otro” que es temido.
Otro cuento que me pareció brillante es “Cariño, estuviste increíble” de Kate Wilhelm publicado en 1967. En este relato se narra un futuro, que he de decir se parece mucho al actual, en el que las personas pagan una suscripción para experimentar las vivencias de una chica llamada Anne como si estuvieran viendo un reality show, con la diferencia de que pueden sentir el miedo, el deseo y la adrenalina como si lo vivieran en carne propia. Ante las exigencias de los espectadores, quienes controlan las transmisiones empiezan a montar experiencias cada vez más extremas para Anne, robando así su autonomía.
De momento sólo mencionaré estos dos cuentos porque me gustaría hacer también un comentario a la traducción tan interesante. Falsos Amigos es un grupo de siete traductoras y un traductor con un proyecto de traducción colaborativa en el que desafían la idea de la profesión como una práctica solitaria y, en sus propias palabras, su objetivo es “llevar a lectores hispanohablantes obras que no son tan conocidas y que podrían tener un lugar importante en nuestros imaginarios colectivos, no solo como ejercicios de lectura sino como refrescamientos culturales y ejercicios de imaginación hacia el cambio y la construcción comunitaria” (Colectivo Falsos Amigos, 2023, pág. 13). También buscan que sus traducciones sean cercanas a los lectores, es decir, que puedan reconocerse en el dialecto utilizado, en el género y en las ideas. Para ello hacen uso de estrategias innovadoras a la hora de resolver los problemas de traducción presentados por los textos en la lengua origen, siempre con el fin de traer a los lectores hispanohablantes la mejor versión del texto para la época actual.
El relato en el creo que es más evidente la postura de las traductoras es “Cuando fui la señorita Dow” de Sonya Dorman, publicado originalmente en la revista Galaxy en 1966. Aunque ya no es tan extraño toparse con la marca de género neutra “e” en posts de redes sociales o incluso escucharla en el habla cotidiana, esta fue la primera vez que me la encontré en una traducción literaria.
En los últimos años ha estado en boga el debate alrededor del lenguaje inclusivo: que si deforma o no la lengua, que si es o no necesario, que si se está tratando de imponer una ideología de género, que si esto o que si aquello. Mucho se ha dicho al respecto y ha habido aguerridos defensores para las diferentes posturas que inspira el tema. Por la naturaleza del texto, el colectivo Falsos Amigos no dejó ir la oportunidad de apoyarse en las nuevas posibilidades de la lengua y explorar el uso del lenguaje inclusivo en una lectura actual del relato. “¡Pero qué barbaridad!”, dirán algunos, “¡qué traductor serio haría algo así!”, dirán otros. Yo digo que antes de poner el grito en el cielo veamos qué es lo que implican estas elecciones y de qué manera impactan en el texto.
En el cuento se narra la llegada de los humanos a un planeta donde habita una especie alienígena de un solo sexo que puede cambiar de forma a voluntad y que ha tomado la costumbre de adoptar la apariencia humanoide para infiltrarse en sus colonias. Guardián, el gobernante de la especie nativa, le pide a su aprendiz que cambie de forma a la de una botánica humana llamada Martha Dow y le consigue trabajo como asistente del biólogo cabecilla de los humanos. Tras un periodo de convivencia con el terrano, la señorita Dow, quien narra la historia, empieza a sentir afecto por él y a pasar cada vez más tiempo entre los suyos. Esto pronto hace que el cuidadoso balance que mantenía entre su “yo” amorfo y Martha empiece a oscilar y se difuminen los límites de quien es realmente.
Al leer la versión en inglés noté que la autora juega con la ambigüedad del género tanto como la lengua lo permite. Es decir, se evitan las marcas del masculino o del femenino cuando se está hablando de la raza amorfa en la medida de lo posible y sólo cuando es gramaticalmente necesario (en dos ocasiones en todo el cuento) se utiliza el pronombre masculino “he” para referirse al personaje narrador, quien adopta la forma de Martha Dow. Esta característica del relato implica un problema en la traducción al español, lengua en la que el género suele estar marcado tanto en sustantivos como en adjetivos. Ahora bien, ¿cómo se podría realizar una traducción en la que no se utilicen las marcas de género para personajes que no lo tienen? ¿cómo jugar con esta ambigüedad en una lengua en la que el género está tan presente? ¿tratamos de darle la vuelta y buscar alternativas con sustantivos neutros? ¿sería posible un texto en el que se eliminen por completo estas marcas? ¿o nos resignamos a usar el llamado “masculino genérico” y sacrificamos la marca de otredad en el relato?
Cabe aclarar que la traducción no elidió por completo las marcas del femenino y del masculino en los sustantivos animados, sino que es sólo en determinados momentos que la “e” neutra hace su aparición. Quien narra el relato pertenece a la raza de seres amorfos y sin sexo, por lo que, al hablar en primera persona, ya sea en singular para referirse a su persona, o en plural para referirse a la especie en general, utiliza la marca de género neutra: “nosotres somos una raza de un solo sexo, seres proteiques más bien amorfes; y todes, incluso yo, une bebé, somos proteas […]” (Dorman S. , 2023, pág. 17)[2]. Pero cuando habla de los humanos, aunque sabe que entre ellos existen dos sexos, utiliza el masculino genérico para abarcar ambos: “Después de los exploradores, está la colonia de mineros y científicos” (pág. 17) y sólo si habla de individuos hace la distinción entre masculino y femenino. Hasta aquí podemos decir que lo que determina el uso de las diferentes marcas de género en la traducción al español es de quién se está hablando: se usa la “e” neutra con la especie amorfa y las marcas del femenino y masculino con los humanos. Esta decisión de alternar entre las marcas dependiendo de los personajes, me hace pensar que se trata de una estrategia para reafirmar la otredad de los seres alienígenas, es decir, para diferenciarlos claramente de los humanos en el relato.
Pero si esto es cierto, ¿entonces por qué de repente nos encontramos con que Martha utiliza tanto el femenino como el neutro para hablar de sí misma incluso en el mismo párrafo?: “Sí, estoy celosa de eso. Ardo de furia y de celos. Él me ha abandonado para que siga siendo Martha y yo desearía ser yo misme de nuevo” (Dorman S. , 2023, pág. 25). O también, en ocasiones Guardián y su tío saltan de un género al otro cuando hablan de este personaje. ¿Se trata de un descuido de las traductoras? ¿se les olvidó que para los seres amorfos tenían que usar la marca neutra y para los humanos las del femenino y el masculino? No, esta alternancia también es una elección consciente. Si leemos con más cuidado el relato, nos podremos dar cuenta que los momentos en los que se utiliza la marca del femenino en dicho personaje es cuando su papel como la señorita Dow está más interiorizado y cuando usa la marca neutra es porque tiene más clara su identidad amorfa. Es decir, la alternancia de género muestra las transiciones y el vaivén del personaje entre la forma humana que adopta y su estructura natural. Al mezclarse se ve cómo los límites de su identidad se van difuminando entre más tiempo pasa con los otros (los humanos).
Se podría argumentar que esta alternancia no está presente en el texto en inglés, tomemos como ejemplo la cita anterior, en el original dice: “Yes, I’m jealous of it. I burn with rage and jealousy. He has abandoned me to be Martha, and I wish I were myself again”. Como se puede ver, no hay ninguna marca que indique el género del sujeto “I”, sino que la narración aprovecha la ambigüedad de esta lengua para jugar con la ausencia de género. Debido a la naturaleza del español, replicar este tipo de ambigüedad no sería posible, o por lo menos no sin darle muchas vueltas y quizás alargando innecesariamente las frases. Por otro lado, las traductoras pudieron haber escogido uno de los dos géneros para que lo utilizara el personaje en su narración o pudieron haber optado por usar el lenguaje inclusivo por completo ya que apostaron por experimentar con este.
Sin embargo, me parece que es mucho más interesante que hayan traducido alternando las marcas de género porque entonces resaltan a la vista tanto la diferenciación entre ambas especies, como el extrañamiento que puede generar la otredad. Creo que, si bien puede parecer una actualización del relato un poco arriesgada, al tratarse de un cuento perteneciente a la ciencia ficción, género que se caracteriza por la especulación, la innovación y la descripción de la otredad, se trata de una actualización justificada y, por mucho, muy interesante.
Para no alargar mucho más esto, baste con decir que disfruté bastante la lectura de los tres volúmenes de la antología que recupera a autoras pioneras de la ciencia ficción, algunas de ellas no tan conocidas y otras con carreras muy productivas, las cuales imaginaron otras realidades, otros futuros y posibilidades de nuestra realidad. Un proyecto así merecía una traducción como la de Falsos Amigos que, al igual que las autoras en la lengua origen, se atrevieron a explorar posibilidades innovadoras para resolver los problemas de traducción que surjen de textos complejos como estos. Como nota final, sólo quisiera agregar que existe un segundo volumen de The future is female! el cual reúne veinticinco relatos clásicos de la década de 1970 (La Nueva Ola) y Lisa Yaszek publicará una nueva antología de los pioneros del afrofuturismo, Mothership Rising: Afrofuturism in the Radium Age, la cual está programada para salir a la venta a inicios del próximo año.
Mundos alternos:
- «Que solo una madre» Judith Merril
- «Ararat» Zenna Henderson
- «Salvaje» Joanna Russ
- «El nacimiento de un jardinero» Doris Pitkin Buck
- «Incógnito» Wilmar H. Shiras
- «El beso del Dios Negro»C. L. Moore
- «La estación de Mr. Sakrison» Mildred Clingerman
Retro futurismos:
- «Cuando fui la señorita Dow» Sonya Dorman
- «La conquista de Gola» Leslie F. Stone
- «Se vende, razonable» Elizabeth Mann Borgese
- «Los hombres colonizaados» Margaret St. Clair
- «Todos los colores del arcoíris» Leigh Brackett
- «Pelaje» Carol Emshwiller
- «Carpool» Rosel George Brown
- «Episodio espacial» Leslie Perri
- «Contagio» Katherine MacLean
- «Todos los gatos son grises» Andrew North.
Futuros distópicos
- «Una nueva tú» Kit Reed
- «Cariño, estuviste increíble» Kathe Wilhelm
- «El milagro del lirio» Clare Winger Harris
- «El túnel adelante» Alice Glaser
- «El último vuelo del doctor Ain» James Tiptree Jr.
- «La otra costilla» Marion Zimmer Bradley y John Jay Wells
- «Fueron creados» Alice Eleanor Jones
- «Nueve vidas» Ursula K. Le Guin
[1] Era del pulp, era dorada de la ciencia ficción y la nueva ola.
[2] “we are a race of one sex only, rather amorphous beings of proteide; and we, even baby I, are Protean […]”
Referencias
- Colectivo Falsos Amigos. (2022). Apuntes de las traductoras sobre esta edición y las ganancias de la traducción colectiva. En V.V.A.A., Mundos alternos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (págs. 7-10). Ciudad de México: Almadía.
- Colectivo Falsos Amigos. (2023). Apuntes de las traductoras sobre esta edición y algunas propuestas traductológicas. En V. A.A., Retro futurismos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (págs. 7-13). Ciudad de México: Almadía.
- Dorman, S. (1966). When I Was Miss Dow. Galaxy, 153-164.
- Dorman, S. (2023). Cuando fui la señorita Dow. En L. Yaszek, Retro futurismos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (págs. 17-33). Ciudad de México: Almadía.
- V.V. A.A. (2022). Mundos alternos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (L. Yaszek, Ed.; Colectivo Falsos Amigos, Trad.) Ciudad de México: Almadía.
- V.V. A.A. (2023). Retro futurismos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (L. Yaszek, Ed.; Colectivo Falsos Amigos, Trad.) Ciudad de México: Almadía.
- V.V. A.A. (2024). Futuros distópicos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (L. Yaszek, Ed.; Colectivo Falsos Amigos, Trad.) Ciudad de México: Almadía.
- Yaszek, L. (2022). Introducción. En V.V.A.A., Mundos alternos. Selección de cuentos escritos por las pioneras de la ciencia ficción del siglo XX a partir de ¡El futuro es mujer! (págs. 11-24). Ciudad de México: Almadía.




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